Crónica de un Sábado Barranquino: Postales de Arquitectura, Historia y Bohemia
Fecha: Sábado 27 de junio
Punto de partida: Hotel Casa República (3:00 p.m.)
Barranco es Declarado Zona Monumental y Patrimonio Cultural de la Nación, este rincón custodia entre sus calles el espíritu de los antiguos "ranchos" veraniegos y las señoriales casonas de la época republicana y de inicios del siglo XX. Cruzar sus esquinas es toparse con el "Escudo Azul" de la Unesco, un recordatorio silencioso de que aquí cada fachada tiene una identidad que proteger.
Aunque hoy lo asociamos al arte, en sus orígenes fue la "Ciudad de los Molinos" —por aquellos artefactos de viento que extraían agua del subsuelo— antes de consolidarse como el eterno "Balneario de los Artistas".
El alma del Paseo Sáenz Peña: Amor, guerra y lealtad
Caminar por el señorial Paseo Sáenz Peña cobra otro sentido cuando se descubre la huella de su homónimo. En 1879, Roque Sáenz Peña era un joven diputado de 28 años, miembro de una influyente familia bonaerense. Movido por un profundo ideal americanista , abandonó su vida de lujos, viajó en secreto y se alistó como voluntario en el ejército peruano para combatir en la Guerra del Pacífico.
Peleó con ferocidad en la sangrienta Batalla del Morro de Arica (7 de junio de 1880), viendo caer a Bolognesi y Alfonso Ugarte. Herido en el brazo, estuvo a punto de ser fusilado, pero un capitán chileno reconoció su condición de extranjero y le salvó la vida tomándolo prisionero. Años más tarde, en 1910, Roque asumió la presidencia de Argentina. Ese mismo año, un Barranco agradecido que jamás olvidó su entrega bautizó este hermoso paseo en su honor.
Anfitrión: Alejandro, de Arquitectura de Lima
Estaciones de un viaje en el tiempo
1. Casa República Barranco Boutique Hotel (4*)
2. El Monumento Oculto a José de San Martín
En los años 20, el presidente Augusto B. Leguía se la
obsequió al alcalde de Barranco. El destino, no obstante, le tenía otra jugada
preparada: en el gran terremoto de 1940, el ángel de bronce de la cúspide se
cayó y se rompió. Guardado en los talleres municipales con una promesa de
restauración que jamás llegó, el ángel sigue esperando volver a su sitio hasta
el día de hoy.
3. Residencia del Embajador de España (Casa Solari de
Checa)

Ubicada en el Paseo Sáenz Peña 136, este imponente edificio
fue diseñado en 1920 por el célebre arquitecto Ricardo de Jaxa Malachowski.
Durante el Oncenio de Leguía, la propiedad fue donada a España para uso
diplomático en conmemoración del 430º aniversario del descubrimiento de
América.
4. Casa de la Familia Silva
5. Casa Cáceres (Av. San Martín 229)
6. Parroquia San Francisco de Asís
Un templo que desafía los siglos y los sismos. Aunque su
origen se remonta al siglo XVII, su fachada de piedra, sus torres y sus bóvedas
decoradas con elaborados relieves de yeso de estilo mudéjar (influencia
hispano-árabe) siguen intactas. El conjunto que forma con su pequeña plaza y el
acogedor parque rodeado de casas antiguas invita a un paseo lento y silencioso.
7.- El Palacete Sousa (ubicado exactamente en el Jirón Colón 103) es
una imponente casona de inicios del siglo XX, construida alrededor de 1917 como
residencia de verano para la adinerada familia Sousa. Su diseño es un
testimonio fiel de la época de oro del balneario, destacando por su imponente
fachada y una arquitectura de estilo ecléctico con marcadas influencias
europeas.
Destaca por sus elegantes escalinatas de acceso, sus amplios
ventanales y una hermosa balaustrada en la parte superior. Al igual que otras
grandes propiedades de la zona, fue edificado utilizando materiales como el
adobe y la quincha fina, combinados con finos acabados importados de Europa.
El palacete ha sido escenario de diversas muestras
artísticas y eventos culturales (como sedes de muestras de diseño de interiores
tipo Casa Cor), lo que ha permitido revalorizar y conservar sus salones
originales, sus techos altos decorados y sus suelos de época.
8. Casa Cillóniz (Centro Cultural Juan Parra del Riego)
9. La Bodega Piselli (Jirón 28 de Julio 297)
No hay mejor forma de cerrar un recorrido barranquino que
rindiendo culto a su bohemia. Fundada en 1915, la Bodega Piselli es una
verdadera institución local. Al cruzar su puerta, el tiempo se detiene en la
atmósfera informal de la vieja Lima. El lugar perfecto para asentar la historia
compartida con una cerveza bien helada, un pisco sour o un chilcano.

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