El domingo 29 de marzo fui al Colegio Juana Alarco de Dammert para la capacitación que daba la ONPE. Nos dieron un cuadernillo con toda la información (de 8:00 a. m. a 1:30 p. m.).

Explicaron cómo debíamos proceder. Nos llegarían dos paquetes: instalación y sufragio (etiqueta de restos electorales, cédulas de sufragio, lista de electores, USB azul, sobre con clave para acceso al STAE, sobre plástico con letras de color naranja y 5 bolsas separadoras de actas) y escrutinio (4 sobres plásticos de color plomo, verde, celeste y rojo, guía de cédula, sobre con USB de color blanco para resultados de presidente y vicepresidente, sobre para impugnación, cargo de entrega y bolsa para cédulas no impugnadas). El sistema STAE es la Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio.

Un detalle: las firmas digitales. Nos recomendaban (escrito en la pizarra) que las claves digitales deberían ser fáciles; por ejemplo: para el presidente, cuatro veces el número 1; para el secretario, cuatro veces el número 2; y para el tercer miembro, cuatro veces el número 3.

Nos indicaron que si no había personeros todo sería más ágil. Los personeros firmarían las actas durante la instalación de la mesa y nos pidieron que les solicitáramos sus claves digitales. Nos dijeron que debían entrar de 6 en 6, pero en mi mesa solo hubo una chica de 19 años que llegó temprano y se fue a las 10:30 p. m., al igual que nosotros.

Dijeron que imprimiéramos 4 hojas por las 5 votaciones (presidente, senadores nacionales, senadores regionales, diputados y Parlamento Andino); en total, 20 actas en hojas membretadas y, en hojas bond, las copias para los personeros.




El día de la votación: 12/04/2026 Llegué a las 6:00 a. m. y pasé de ser tercer suplente a tercer miembro. Éramos dos mujeres y un hombre. La chica, Daniela, era venezolana nacionalizada peruana y vivía en San Juan de Lurigancho. Los materiales los trajeron recién a las 10:30 a. m. Instalaron la laptop y la impresora.

Firmamos las 300 cédulas, pero en mi mesa votaron 198 personas, por lo que tuvimos que romper las sobrantes. Imprimimos la constancia de instalación, votamos y recibimos a las personas; gente de la tercera edad feliz de cumplir con su deber. Hicimos el conteo y el secretario se sentó ante la laptop e ingresó todos los datos (se sabía todas las claves). Nosotras avanzábamos lo más que podíamos.

Nos dieron un refrigerio que tenía dos botellas de agua, una botella de leche chocolatada, dos galletas de soda, una lata de atún y dos bolsas de frutos secos.

La personera que estuvo con nosotros todo el día era del partido de López Aliaga. Le iban a pagar 60 soles por estar todo el día ahí. Tampoco recuerdo que haya controlado lo que el secretario ingresó en la laptop.

Solo dos actas fueron pintadas por desadaptados. El lugar de votación era un colegio chico, ubicado en la cuadra 26 de la avenida Tomás Marsano.

Lo anecdótico de todo fue que en la noche, como a las 9:00 p. m., en un armario del salón (que estaba tapado con papeles grandes de color blanco) se activó la voz de una muñeca que se reía y hablaba. Ahora entiendo de qué se reía la muñeca.....


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